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Seguimiento: XI Torneo internacional de centros escolares europeos (TICEE-IMAGINE)

Crónica lunes 11 de abril

A las 09:30 hemos salido  de Barcelona hacia St Etienne – Les Echandes, hemos realizado tres paradas, la Jonquera, Montpellier y cerca de Lyon, sobre las 19:30 y después de dar unas cuantas vueltas hemos llegado al albergue formado por varias casitas al lado de un lago y en medio de un valle, el lugar es precioso.

Nos han recibido los profesores responsables Claude y Joel, que nos han explicado detalladamente todo el programa, a las 21:00 hemos cenado una ensalada de tomate con maíz, espaguetis, queso y helado.

A  las 00:00 a dormir o mejor dicho a intentarlo.

Ahora son las 07:25, nos quedan cinco minutos para ir a desayunar, luego  vamos a Firminy a la ceremonia de inauguración del Torneo que empieza a las 09:00,  el resto del día ya os lo contaré esta noche.

Muchos besos y abrazos de todos los alumnos, entrenadores y profesores.

Crónica desde “Les Echandes”

 

 

Tras ocho horas de viaje en autobús, amenizadas por los ingeniosos monólogos de Ramón Abad, llegamos a nuestro albergue, situado en un hermoso paraje de “Les Echandes”. Un maravilloso complejo rústico a orillas de un lago encajonado entre dos montañas verdes. También era verde el escudo del Saint-Étienne, histórico equipo de fútbol con una copa de Europa en su haber, a cuyo entrenamiento tuvimos la oportunidad de asistir en calidad de espectadores la mañana del martes. A continuación visitamos su estadio, enjuto comparado con el imponente Camp Nou, pero con encanto. Fuimos obsequiados con una comida de “tupper” que no gozó de buena acogida entre los alumnos y,  por la tarde comenzaron las competiciones deportivas. En el fútbol, disputado en campos de fútbol 7 de césped artificial, el equipo de Stucom logró la victoria en su primer enfrentamiento  contra los italianos del Percoto, con un claro 1-3. También en su segundo partido de la fase de grupos Stucom logró salir airoso, venciendo por un apretado 1-2 al bien plantado equipo suizo Weiz.

 

Lograda así la clasificación matemática para las semifinales dormimos tranquilos aunque insatisfechos con nuestro juego, que achacaba el estar acostumbrados a una modalidad diferente: el fútbol sala.

El miércoles lo pasamos en la cercana Lyon visitando la espectacular basílica de Fourvière, del siglo XVII, el centro histórico y disponiendo de varias horas para hacer turismo, tomar el sol en la plaza de Bellecour o despotricar contra los “gavachos” por sus desorbitados precios gastronómicos.

El jueves era el día de la verdad: se disputaban el resto de partidos del torneo: el último partido de la fase de grupos (de puro trámite, pues ya estábamos clasificados), las semifinales y, en caso de victoria, la gran final. Por la mañana, entre bostezos y legañas, sufrimos una dolorosa derrota por 4 goles a 2 contra los franceses del Albert Camus, que llegaron a tener un 3-0 favorable al descanso. Desmoralizados por esta derrota simbólica, por la tarde, disputamos las semifinales, dónde nos topamos con el mejor equipo del torneo, los también franceses del Lycée Holtzer. Superiores en número (nosotros sólo teníamos un cambio), en juego y en físico, nos barrieron con un contundente 4-1.

Estábamos tristes por la eliminación y teníamos ganas de revancha, pues el partido del 3er y 4º puesto que nos quedaba por disputar era contra Albert Camus, quienes nos habían infringido una dolorosa derrota en la fase de grupos. Ya con menos presión y realizando nuestro mejor juego, disputamos un alocado partido que acabó en tablas (6-6), que se tendría que decidir en una tanda de penaltis, en la que nuestro portero, Cesc Farré, desequilibró definitivamente la balanza a favor de Stucom, con una espléndida parada en uno de los penaltis, que nos coronaba terceros de los ocho equipos participantes.

Con un agridulce sabor de boca, a la noche nos esperaba una ceremonia de clausura, con entrega de trofeos, cena y actuaciones musicales.

A sabiendas de que a la mañana siguiente partía nuestro autobús rumbo a Barcelona, todos tuvimos la sensación de que se nos había hecho muy corta esta semana, pero que había valido la pena. Habíamos disfrutado mucho de esta experiencia: conocer un nuevo país, nuevas gentes, hacer deporte y estrechar aún más los lazos que nos unen con nuestros compañeros de equipo. A veces es necesario irse lejos para apreciar lo que tienes en casa.

 

 

RAFAEL USERO GRODE

 

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